Desde el Pueblo Mbya hasta las Naciones Unidas, la voz de las Comunidades volvió a decir lo que el Estado argentino sigue sin escuchar
En el marco de la 25ª sesión del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, en Nueva York, la joven lideresa Keila Zaya llevó al plano internacional un reclamo urgente: el avance sobre los territorios, la falta de agua segura y la vulneración sistemática de derechos que atraviesan comunidades como Puente Quemado II, en Misiones.
En un escenario global, puso en palabras una realidad local marcada por el abandono, el extractivismo y la ausencia de políticas que garanticen la vida digna del Pueblo Mbya. A continuación, su intervención completa:
Señora Presidenta, distinguidos miembros del Foro Permanente:
Vengo en representación de los pueblos indígenas de Argentina, y especialmente del pueblo Mbya Guaraní de la comunidad Puente Quemado II, en la provincia de Misiones. Nosotros somos preexistentes al Estado argentino. Nuestro territorio no es una mercancía: es el espacio donde se sostiene nuestro modo de vida, nuestra espiritualidad y nuestra identidad. En nuestro idioma, esta concepción se expresa como “Ñande Reko”.
Hoy, ese modo de vida está en riesgo en todo el país.
Un factor que vulnera el derecho a la salud de los pueblos originarios es que el Estado argentino no ha garantizado la titulación de los territorios comunitarios indígenas. Esta falta de seguridad territorial permite el avance de empresas forestales, mineras y del agronegocio sobre nuestros territorios.
No se respeta el derecho a la consulta previa, libre e informada. Se aprueban proyectos extractivos sin consultar a las comunidades, mucho menos tomar en cuenta su consentimiento, violando el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Exigimos el reconocimiento de los territorios indígenas mediante títulos comunitarios y la garantía del derecho a la consulta previa, libre e informada. Esto no es un pedido, es una obligación del Estado.
Las consecuencias son concretas y graves para la salud de nuestra gente.
La supervivencia física y cultural de los pueblos indígenas —y en particular de las mujeres y niñas— depende de la garantía efectiva de sus derechos colectivos sobre los territorios, los recursos naturales y el acceso al agua limpia, tal como lo reconoce la Recomendación General N.º 39 del CEDAW.
Sin territorio no hay vida.
Sin agua limpia no hay salud.
Sin salud no hay futuro para nuestros niños y niñas.Proteger estos derechos no es solo una cuestión ambiental, sino una obligación internacional vinculada a la vida, la dignidad y la continuidad de los pueblos indígenas.
En muchas comunidades, como por ejemplo Puente Quemado II, niñas y niños ya no pueden tomar agua del río ni de las vertientes porque están contaminadas. Esto provoca enfermedades y afecta gravemente el desarrollo y la salud mental de la niñez indígena.
Esto vulnera derechos fundamentales como la identidad cultural, la salud y el derecho a un ambiente sano, que no son posibles sin la garantía del territorio. Sin embargo, se nos sigue criminalizando, reprimiendo, estigmatizando e incrementando la conflictividad social.
Por eso solicitamos:
Al Estado argentino: la titulación inmediata y colectiva de los territorios indígenas en todo el país, y la implementación efectiva de la consulta previa, libre, informada y de buena fe en todos los proyectos que nos afecten.
A las empresas: el cese de actividades que contaminen nuestras aguas y territorios, y la reparación integral de los daños causados.
Y finalmente, a este Foro Permanente: que monitoree la situación de los pueblos indígenas en Argentina y acompañe nuestra lucha por la defensa territorial y la salud colectiva.
Esto no es solo una cuestión de tierra. Se trata de la supervivencia física y cultural de los pueblos indígenas.
Sin territorio no hay vida. Sin agua limpia no hay salud. Sin salud no hay futuro para nuestros niños.
Muchas gracias.

