Por inoperancia del Consejo de Educación, la discriminación es evidente
Hay imágenes que no necesitan palabras. Porque cuando la desidia está a la vista, no se puede tapar el sol con la mano. Mientras el Gobierno de Misiones inauguró el ciclo lectivo con bombos, platillos y frases hechas como “la educación en Misiones siempre va a ser prioritaria”, los olvidados siguen siendo los mismos: los Mbya.
Desde el año pasado, la Comunidad Ysyry (Colonia Mado) espera respuestas al pedido formal de una construcción digna para que los más chicos puedan asistir a clases. La nota, dirigida al gobernador Hugo Passalacqua, fue recibida por funcionarios del Consejo General de Educación, quienes se comprometieron a brindar una respuesta. Sin embargo, el año académico comenzó y esa promesa nunca se cumplió.
“Las tablas de madera se encuentran deterioradas y hay agujeros en el techo, lo que dificulta seriamente el desarrollo normal de las clases y pone en riesgo la seguridad de los niños”, señala el documento presentado en 2025, donde se solicitaba una nueva construcción.

“Los padres tienen miedo de que se desprendan los tirantes y caigan sobre la cabeza de los niños. Me dijeron que si no se soluciona no los van a mandar, es mucho riesgo. La Comunidad recuerda que años atrás ya pasó algo similar: teníamos la escuela primaria de madera y se fueron pudriendo las tablas hasta que cayó una sobre la cabeza de una niña. Recién ahí se movilizó el Consejo. No queremos que se repita la misma historia”, explicó el mburuvicha de Ysyry, Dalmacio Ramos.
Además, indicó que al reiterar el pedido se sintieron discriminados y desvalorizados, ya que les dijeron que este tipo de solicitudes “deben realizarse por escrito”, pretendiendo desconocer que la nota ya había sido presentada y recibida por las mismas autoridades. Para la Comunidad, ese trato evidencia una práctica habitual: desgastar el reclamo y hacerles perder el tiempo, en lugar de ofrecer soluciones concretas.
“Tenemos derechos, nuestros niños también, como cualquier otro estudiante. Necesitamos una construcción adecuada. Esperemos que el Consejo le dé prioridad a nuestra escuela de Nivel Inicial”, expresó Dalmacio. Actualmente hay 15 niños inscriptos, que pertenecen a tres Comunidades de la zona, aunque aseguró que son muchos más los que esperan que se garantice un espacio seguro para poder asistir.
Duele ver imágenes como estas. Pero duele aún más saber que, mientras se pronuncian discursos sobre educación y prioridad, hay niños y niñas de 4 y 5 años que no pueden empezar las clases porque el Estado no les garantiza ni siquiera un techo seguro.


