Habitar el mundo desde la lengua es una forma de mantener viva una cultura. Porque el lenguaje da sentido al mundo y la manera en que lo vivenciamos. Porque es parte constitutiva de la humanidad y permite vivir en comunidad, con otros. La lengua es identidad y mantener la de origen, es un derecho.
La población Mbya Guaraní habla su lengua ancestral, lo que explica en gran medida la resistencia de su cultura, tradiciones y saberes heredados, que se transmiten entre generaciones a lo largo de la historia.
Esto se ve reflejado, por ejemplo, en encuentros nacionales, donde comparten con hermanos de otros Pueblos y se encuentran con panoramas completamente diferentes y poco alentadores: la mayoría habla sólo castellano. El Mbya, en cambio, mantiene su fortaleza y vitalidad, y allí reside la semilla que da vida a las luchas: la espiritualidad expresada a través de la palabra.
El idioma es una trinchera frente a la colonización.

