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Mujeres indígenas, tejedoras de memoria y futuro

Este fin de semana, Avellaneda (Santa Fe) fue escenario de un encuentro pluricultural con la participación de mujeres Mbya, Qom, Mocoví, Wichí, Pilagá y Nivaĉle. Durante tres días tendieron un puente de fortalecimiento mutuo, compartiendo preocupaciones y desafíos, pero también música, danza, espiritualidad y artesanías.

Uno de los ejes centrales fue el de los conflictos territoriales. Para dar respuesta a las inquietudes, estuvo presente Roxana Rivas, asesora legal de Comunidades, quien explicó: “Este año buscaban entender la situación del país en cuanto a normativa indígena y también cuáles son las instituciones con las que se cuenta actualmente en este Gobierno”.

En ese sentido, se abordó el contexto político actual en materia de derechos indígenas, marcado por la eliminación, reorganización y desfinanciamiento de áreas estatales, pero también se remarcó la vigencia de herramientas claves como el Convenio 169 de la OIT y la Constitución Nacional.

“Ellas pidieron este taller porque hay un fuerte discurso de que fue derogado todo derecho indígena, pero hay que aclarar que no es así. La situación es crítica pero hay normativas vigentes”, subrayó Rivas.

La fuerza colectiva

“El rol de las mujeres es fundamental en la lucha por sus derechos y la supervivencia de sus Comunidades, de sus tierras ancestrales”, reflexionó Lorena Gómez, perteneciente al Pueblo Qom de Formosa, quien estuvo a cargo del cierre con un taller de artesanías, tarea que lleva adelante hace un año “para no perder el trabajo ancestral”. 

Y agregó: “Fue muy bonito saber de los Pueblos, sus historias y la gran lucha que llevan las mujeres. También las ceremonias, la música ancestral, el saludo de los cuatro vientos, la danza… fue muy enriquecedor”.

Graciela Silva, del Pueblo Mbya, Tekoa Yakã Porã (Caraguatay), participó por primera vez y destacó: “Fue muy lindo conocer a mujeres de otros territorios, compartir nuestras historias. Doy gracias a las que se animan a hablar, a contar las necesidades de sus Comunidades. Ellas me animaron mucho para luchar por nuestros territorios y quiero animar a otras mujeres a seguir luchando”.

Cada Pueblo sostiene sus propias luchas, su espiritualidad y su cultura, aunque la defensa del territorio atraviesa a todos por igual. Por eso la riqueza está en compartir, hermanarse y acompañarse, porque la fortaleza surge de la fuerza colectiva. Las mujeres indígenas, con sus voces y saberes, son raíces vivas que dejan huella allí donde pisan.

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